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  • El Maestro Rafael Escalona

    Hoy trece de mayo falleció en Bogotá el Maestro Rafael Escalona, compositor por excelencia de la música Vallenata. Nacido hace 82 años en Patillal pequeño municipio del Caribe Colombiano.En la letra de sus canciones narró la vida cotidiana de las poblaciones de la Costa Atlántica, en un lenguaje sencillo se expresa toda una filosofía de la vida.
    Se transcribe un pequeño fragmento de una de sus composiciones:

    "Oyeme Diosito Santo tú de aritmética nada sabías,
    dime por qué la platica tú la repartiste tan mal repartida.
    Oyeme Diosito Santo en cuál colegio era que tú estudiabas
    porque a unos les diste tanto
    en cambio a otros no nos diste nada.

    Mira tanta gente pobre La que vende su sangre pa'poder vivir
    no te das cuenta qu'el rico es feliz mirando al pobre sufrir."

    La letra de sus canciones quedarán grabadas para siempre en la mente de todos los colombianos.
    Se acompaña fotografía de la revista Semana.-

  • LA ENFERMEDAD DEL OLVIDO

    LA ENFERMEDAD DEL OLVIDO

    Me comencé a preocupar cuando Lucía abandonó su costumbre de resolver crucigramas, encontré que en las revistas y en los diarios, los crucigramas estaban intactos, sin letra alguna, sin borrones. Lucía era una afiebrada a la solución de los crucigramas, para ello se ayudaba de diccionarios especiales, y de un cuaderno propio en donde apuntaba las definiciones que aparecían en algunos de ellos.
    A Lucía la conocí hace muchos años. Recuerdo que fuimos con mi esposa a visitarla a su apartamento recién adquirido, al norte de la ciudad, en un precioso conjunto cerrado, tipo campestre, amplias zonas verdes, senderos para caminar, parquecitos, bosques nativos. El apartamento bastante amplio, con grandes ventanales, y una vista espectacular. Y la sonrisa de Lucía manifestando ese bien ganado orgullo de sentirse satisfecha con su vida.
    Lucía estaba muy orgullosa de su vivienda, y en fin de su vida. Había obtenido su pensión, suficiente para vivir cómodamente. Soltera. Independiente. Nunca le había hecho mal a nadie. Mujer de pocas amistades. Orgullosa de su autonomía, lectora de cuanto libro caía a sus manos, con opiniones propias sobre la situación del país, siempre informada, con suscripciones a los periódicos y revistas, y como lo anotara, se esmeraba en resolver todos los crucigramas.
    Cuando creía conveniente, ayudaba a su escasa familia: Jaime, su hermano, hombre de poco carácter, casado con Mariela, mujer ambiciosa y dominante, y su única hija, Patricia, universitaria, poco agraciada, muy parecida a la madre. Jaime, ya pensionado, vivía con estrecheces, en un barrio de clase media, con un automóvil modelo 1980, que constantemente visitaba a los talleres mecánicos, erosionando las finanzas de Jaime. – Cuándo vas a cambiar de coche? Le increpaba Mariela. Somos motivo de burla en el barrio. Es el auto más antiguo de todos nuestros vecinos.
    Lucía tenía un mayor y frecuente contacto con su hermano, y con su sobrina Patricia. No tanto con Mariela, ya que no le despertaba mucha confianza.
    De esta manera transcurría la tranquila vida de Lucía.
    En mi interior siempre me decía: yo quisiera tener una vejez como la de Lucía. Lograr no depender de nadie, no ser una carga para nadie. Tener un buen apartamento, y todo lo necesario para llevar una vida estable, tranquila. Y con la seguridad que transmite el contar con una buena jubilación.
    Pero los años traen consigo una carga impositiva, La fatiga del cuerpo se va manifestando. Y es así como Lucía, descubre que va olvidando cosas…
    Un día se encuentra en un concurrido centro comercial, y luego de dos horas de recorrer los almacenes se da cuenta de que no sabe por qué está allí. Para qué iba? Sería a alguna oficina bancaria? Necesitaba hacer alguna compra? Debería encontrarse con alguien? Asustada, se regresó de inmediato a su apartamento. Ella sabía que algo terrible empezaba a ocurrirle.
    En otra ocasión, estaba en su cuarto viendo la televisión, cuando sintió un extraño olor a quemado. Alarmada se fue para la cocina y encontró que las ollas con el almuerzo que había empezado a preparar se habían secado…desde hacía horas. Le tocó comprar batería nueva de cocina, porque esas ollas ya no servirían más.
    Mientras tanto, enterada del deterioro de Lucía, la cuñada, muy previsiva, le manifestó preocupación a su esposo Jaime, le dijo que había que tomar precauciones con Lucía, que había que “protegerla”, y fue así como ya empezó a acompañar a Jaime en sus visitas, las cuales se hicieron más frecuentes.
    Cierto día, Mariela entre juego y chanza quiso poner a prueba a Lucía. Mariela acompañaba a Lucía al cajero automático para el retiro de su pensión. Como el cajero establece un máximo de retiro por transacción, Lucía debería hace cinco transacciones para poder retirar la mesada completa. Mariela dejó que Lucía introdujera la tarjeta y anotara la clave y la cantidad de dinero para su retiro. Hábilmente le sustrajo Mariela la tarjeta, mientras Lucía contaba y recontaba el dinero de su primera transacción. Enseguida Mariela dispuso que se marcharan para el apartamento de Lucía, pues ya era tarde, y se habían demorado mucho en el cajero.
    Cuando finalmente Lucía quedó sola, mentalmente repitió la película del cajero, y no recordaba sino un solo retiro por quinientos mil pesos. Faltaron otros cinco retiros para el total de los tres millones que le correspondían de mesada…Pero la tarjeta no la encontraba. –Qué cabeza la mía!, se lamentaba, y seguía buscando la bendita tarjeta.
    Finalmente, se decidió por llamar a Jaime para manifestarle su inquietud. Jaime estaba durmiendo, le contestó Mariela. Al relatarle lo sucedido, Mariela le dijo que a ella le constaba que Lucía había efectuado seis retiros en total, para los tres millones de pesos. Que tenía que acordarse de eso. Que se habían demorado un montón de tiempo.
    Ahora sí que quedó preocupada Lucía, pues estaba confundida…si había hecho seis retiros por qué no tenía sino quinientos mil pesos?
    Mientras tanto, Mariela ocultó lo de la llamada a su esposo por un tiempo, mientras hacía los retiros restantes. Al siguiente día en la tarde, le comentó a Jaime:- “Oye, Jaime, cómo te parece lo de Lucía: dejó la tarjeta olvidada en el cajero, que si no es por mí se la hubieran robado. Es que definitivamente Lucía no puede hacer nada sola, es un peligro para ella. Cualquier día la pueden robar. Todo se le olvida. Inventa cosas, etc. Yo creo que lo mejor para ella, es que nosotros le manejemos todos sus asuntos”. Y Jaime estuvo de acuerdo, ya que era totalmente cierto, a su hermana todo se le estaba olvidando, confundía los días. Lucía era incapaz de manejar sus asuntos financieros.
    De esta manera, Mariela pasó a ser la manejadora de la tarjeta de retiros de Lucía, para “protegerla” de que alguien la pudiera engañar.
    Y ese mes, por primera ocasión en su vida, Lucía aguantó hambre. Ya no tenía reservas en su despensa, la nevera se le había desocupado, ya no tenía ni jabón para bañarse. No pudo cancelar los servicios de energía y gas, por lo que le fueron cortados. Jaime la reprendió por esto. –“ Es el colmo! Le increpó. Qué dirán los vecinos que tú no tienes con qué pagar los servicios!”
    Con el tiempo, Mariela fue dando otros pasos. Le insinuó a su esposo que era hora de remodelar el apartamento, cambiar de muebles, de nevera, de televisor, etc. –“Y cómo vamos a hacer, si lo que recibimos tan solo alcanza para sobrevivir?
    -Pues muy fácil, le contestó Mariela. Hipotecamos el apartamento de Lucía?
    - Cómo se te ocurre. Eso jamás! Es el apartamento de mi hermana. Eso es sagrado!
    -Mira, Jaime, Lucía ni se va a enterar, nosotros pagaremos hasta el último centavo. Sencillamente es una forma de financiarnos. Hasta podríamos cambiar de auto…El que tenemos es muy viejito, y ya empieza a pedir mucho dinero en mantenimiento.
    Este último argumento convenció a Jaime, quien de esta manera pasó a estrenar un último modelo. Y fue así, como las mesadas de Lucía se fueron haciendo cada vez más pequeñas, por los descuentos de la hipoteca de su apartamento y por préstamos posteriores. Cada vez que “sacaban” a Lucía a dar un paseíto, era para hacerle firmar documentos extraños. Lucía no volvió a tener control sobre su presupuesto, su dinero lo manejaba su hermano. Lucía ya no tenía amigos.
    Y mientras tanto la extraña enfermedad del olvido continuaba haciendo estragos, y Lucía se deterioraba más y más.
    Jaime y Mariela discutían sobre el futuro incierto de Lucía. - Ella no puede vivir sola!, fue la conclusión. Y así fue como dispusieron que Lucía, para evitar problemas legales le “vendiera” el apartamento a Patricia, la hija de Jaime y Mariela. Lucía firmó los documentos en la Notaría, sin saber de qué se trataba, pues le impidieron leer las escrituras. Solo la dejaron firmar y colocar su huella digital en los documentos.
    Y así fue como Lucía fue despojada de su lujoso y cómodo apartamento. Jaime se la llevó a vivir con su esposa, en donde determinaron que los muebles de Lucía no cabrían en un cuartico pequeño, por lo cual no le trajeron muebles. Le asignaron el cuarto destinado al servicio doméstico, sin televisor, solo un pequeño radio de pilas, para que no se aburriera, como decían ellos, tan amables.
    -No se imaginan, el sacrificio que estamos haciendo al aceptar recibir a Lucía en nuestro apartamento!, alardeaba Mariela ante sus amigas, quienes veían en Mariela una reencarnación de la Madre Teresa por su espíritu de ayuda y de sacrificio por los demás.
    Hoy en día el apartamento de Lucía está habitado por Patricia, la afortunada hija de Jaime y de Mariela, y por su feliz esposo, quienes no tuvieron que comprar muebles, ni siquiera televisor!
    La última vez que vi a Lucía, conocí la cara de la depresión. Los ojos hundidos, el cuerpo tembloroso; de lo más profundo de su corazón se le escapan una especie de suspiros, que parecen gemidos.
    Lucía ahora es incapaz de sonreír.
    Hemos intentado visitar a Lucía de nuevo, pero su familia lo impide, alegando que se le hace un daño ya que cuando se encuentra con sus amigos de antes, se pone muy nerviosa, se altera, y le vienen momentos de grandes depresiones.
    Mariela afirma que ellos cuidan muy bien de Lucía. De esta manera se ha establecido un muro infranqueable que nos ha impedido volver a conversar con Lucía.
    Un nudo en la garganta se me forma cada vez que pienso en el tremendo deterioro que ocasiona la Enfermedad del Olvido, y cómo la ambición humana se aprovecha de esta circunstancia para despojar de todos los bienes a quien la sufre.

  • RAQUIRA, EL PUEBLITO DE COLORES

    RAQUIRA EL PUEBLITO DE ARCILLA Y DE COLORES

    Es un pueblito lleno de colores. De colores fuertes, Los rojos encendidos, los azules intensos, los amarillos iluminados, los verdes en diversas tonalidades, te copan las pupilas. Es un pueblito de arcilla. De campesinos, de alfareros, de artesanos, de talladores. Las manos de sus habitantes, lejos de ser suaves, son ásperas, pertenecen a personas trabajadoras. Estas personas que trabajan de sol a sol, son amables, hospitalarias. Les gusta recibir al visitante. Están prestas a ayudar a quien lo necesite.
    Recorrer sus calles es un regalo para la vista. Sus bellas cerámicas se encuentran expuestas a lado y lado de la calle principal, y se exportan a muchos países del mundo. Las amas de casa se dejan seducir por la variedad y belleza de vajillas, de materas, de ollas de barro, así como de otro tipo de artesanías como los tejidos en lana virgen, Las hamacas, los adornos, artículos de maderoterapia especiales para los dolores de las articulaciones, etc. .

    Ràquira cuenta con doce mil habitantes, está ubicada a dos mil cien metros de altura sobre el nivel del mar, goza de una agradable temperatura de diecisiete grados,
    Es una población pequeña, muy cerca de Villa de Leiva, a tres horas y media de Bogotá, por carretera totalmente pavimentada.

    Quien desee saborear algo típico de la región, debe probar la longaniza de Sutamarchàn (población a diez minutos de Raquira). La longaniza es un embutido alargado de carne de cerdo picada en pequeños trozos y especies, que se prepara asado sobre parrilla. Se acompaña de una porciòn de papa salada, con un buen picante, y con una arepa boyacense. Es algo ùnico. Y con un sabor insuperable. De lejos, la longaniza de Sutamarchàn,es la mejor del paìs. Aunque el origen de la longaniza es español, en este municipio boyacense la preparan mucho mejor.

    Se acompañan a esta nota algunas fotos de la población de Ráquira, que ilustran mejor lo que se ha tratado de expresar. Su colorido, su gente, su comercio.
    Artesanías de RaquiraCasa de la Alcaldia de RaquiraCasitas de RaquiraTipica habitante de RaquiraTienda de artesanias Puentecito
    Un fin de semana visitando la población de Ráquira es un plan inolvidable para toda la familia.

  • LA MOTO DE CARITO

    La Moto de Carito..-

    Diego lleva treinta años de feliz matrimonio, como dicen por estos lares. Treinta años, dos hijos, profesionales, ubicados uno en Europa, y el otro en los Estados Unidos. En Bogotá, siguen viviendo Diego y su esposa Carmencita
    Treinta años de compartirlo todo. De amor apasionado, de muchos viajes, de iniciar muchos negocios. Después de treinta años de unión, comparte ella los ronquidos de Diego. Comparten conversaciones interminables, en las cuales ella habla y él no escucha.De contarse todo, sin enterarse de nada. Son dos perfectos desconocidos que se conocen hasta la saciedad.
    Diego es muy hábil para los negocios, pero muy malo para los números. Por lo cual su mujer le colabora en todo lo contable, en abrir cuentas en los bancos, en girar los cheques, en hacer el cierre diario de cada local comercial, así mismo se encarga de estar alimentando las necesidades de liquidez de Diego, quien por ello siempre cuenta con una buena cantidad de efectivo. Diego se ufana de nunca haber comprado algo a crédito, ni de pagar una cuenta con dinero plástico.
    Diego es madrugador. Lee mucho, con avidez. Tiene pocos amigos, ya que desconfía de todo el mundo. Su rutina es muy sencilla. Luego de visitar cada uno de sus locales, llama a alguno de sus conocidos hombres de negocios para compartir un café, lo cual le toma el resto de la mañana. Les propone un almuerzo cargado de grasa. Siempre va al mismo restaurante.Lo atiende la misma mesera. Y siempre pide el mismo plato: chuleta de cerdo, acompañado de una botella de whisky, ya que Diego toma religiosamente todos los días. A las cuatro de la tarde, en su pleno estado de embriaguez se dirige hacia su hogar, para tomar una siesta. Diego a las dos de la madrugada está despierto. Prende el televisor a un volumen que él pueda escuchar, sin importarle que su esposa, Carmen, esté profundamente dormida, y que el brillo del aparato así como los sonidos que emite el televisor, la despiertan. Dos horas de televisión, y de nuevo a dormir. Mientras su esposa ha quedado desvelada. Esta rutina se mantiene desde hace treinta años.
    Diego tiene cincuenta y cinco años, y un buen capital. Además de unos cuantos kilos de sobra. Razones que le han valido para que sus empleadas, todas jóvenes, le presten servicios no contemplados en un contrato normal de trabajo, pero que les permite recibir algunas bonificaciones.
    Hace un tiempo, una atractiva jovencita caleña, de veinte años, se vinculó a uno de los locales de Diego. Y desde su ingreso ha sido la preferida del Patrón. Esta jovencita se llama Carito. Y además de brindarle sonrisas, miradas picarescas, y dejarse acariciar de vez en cuando, no ha pasado a mayores. Carito no ha permitido ni ha consentido que su relación laboral se salga del horario normal.
    Diego se encuentra muy preocupado. Le hace costosos regalos a Carito, quien se los agradece con un fugaz piquito en los labios, que dejan al pobre Diego más provocado y antojado que antes.
    -Don Diego, le dice Carito, un día, con voz apenas audible, imagine que yo vivo muy lejos, y me toca levantarme a las cinco de la madrugada para llegar aquí al Local, a las ocho. Yo siempre he soñado con tener una moto…Si Don Diego me pudiera hacer un préstamo…yo se lo pagaría como fuera.”
    Diego, pasa saliva, gotas de sudor le aparecen en la frente. Presiente que su anhelo se va a convertir realidad muy pronto. Le concede un préstamo por tres millones de pesos para que Carito pueda adquirir su moto, con la condición de pasar un fin de semana con él. Ella acepta, gustosa.
    Diego la asesora en la compra de la moto, elige el cilindraje, el color. Le obsequia el casco y el chaleco, así como un curso para manejo.
    Dispone de un fin de semana en un lujoso hotel en Cartagena. “Asuntos de negocios”, le comenta a su esposa.
    Llega el fin de semana prometido. Carito está radiante. Le confiesa a Don Diego que no tiene ropa para “tierra caliente”, ni traje de baño. Hacen una parada en un lujoso almacén de ropa en donde le compra toda clase de prendas para la playa, para cenar, lencería, y todo lo que pudiese necesitar . Carito está cada vez más feliz. “Ay Don Diego, Ud. Es muy bueno conmigo. No sé cómo voy a pagarle todo esto!”
    Cuando llegan a la recepción del hotel, Carito le propone a Don Diego que tomen dos habitaciones, con el fin de guardar las apariencias, para que nadie piense nada malo, y por respeto hacia Doña Carmen. Diego acepta, porque le parece bien. Carmen podría aparecerse en cualquier momento. O podría encontrarse con algún conocido. En fin, el mundo es un pañuelo.
    Y así es como toma habitaciones separadas. Y así fue como Carito conservó su tesoro más preciado. Y Diego continúa cada día más encaprichado con esa jovencita que es una verdadera joya. “No todo tiene que ser sexo en la vida, carachas!”, se justifica, mientras contempla la esbelta figura de Carito montada en su nueva motocicleta.

  • Policías y Ladrones

    Hasta ahora comprendí por qué razón cuando los niños juegan a “Policías y Ladrones”, a ningún niño le gusta hacer el papel de Policía. Es que entiendo que a nadie le gusta representar el papel de “malo”. Y en Colombia, por lo menos en Colombia, el papel de malo lo interpreta la policía.
    Es que en este país suceden unas cosas….!
    Un delincuente denunció en Cali que un grupo de Policías conformaba una tenebrosa banda que asaltaba bancos, casas de cambio, residencias, etc. Los jugosos botines en corto tiempo alcanzaron la cifra, oficial, de un millón de dólares, (Tres mil millones de pesos), en trece asaltos a entidades bancarias.
    Las autoridades colombianos con toda la información proporcionada por este delincuente, arrestó a la banda, integrada por oficiales y policías en servicio “activo”.
    Resulta obvio que el delincuente haya formulado el denuncio, pues a nadie le gusta quedarse sin trabajo, y este grupo policial le estaba dejando sin nada que hacer, ya no había banco por asaltar, además “temía por su vida”, manifestó el delator, porque la banda policial asesinaba por igual a policías incautos que se atravesaban en su camino, como a los delincuentes que no respetaran los objetivos de asalto. Nade puede robar un banco...salvo la Policía.-
    Pero lo que no está claro es cuál va a ser el futuro de esa banda de “policías”, pues en Colombia los Jueces llevan más de treinta y cinco días en paro. No hay quien juzgue a los delincuentes, a los malhechores, a los antisociales, a los ladrones, a los violadores, a los asesinos, a los atracadores. El Poder Judicial está en Huelga, en Paro. Y las autoridades se ven forzadas a dejar en libertad a los infractores de la Ley, los cuales regresan a las calles a continuar en sus lucrativas tareas…
    Definitivamente, Colombia es un país en donde la realidad supera a cualquier ficción.

  • Nobsa: Su Majestad la Ruana

    Apuntes de Un Paseo por Boyacá.-
    Nobsa IglesiaComercio de RuanasNobsa
    Viajar por Boyacá siempre es placentero. Su variedad de tonalidad de verdes, sus paisajes bucólicos, sus pueblitos perdidos en el tiempo, su riqueza gastronómica, Boyacá cuenta además con unos servicios hoteleros de primer orden.
    Cada pueblito conserva en algún rincón agradables sorpresas para los ojos de los visitantes. Pero hay que “acercarse” a la gente. Por lo general, las personas del altiplano cundiboyacense, son personas un tanto tímidas y reservadas. Tomarse un tintico en una tiendita del marco de la plaza, es el primer acto de comunicación con los lugareños. Siempre lo hago, y siempre aprendo algo. Si uno llega con la mente abierta, tratando a las personas con el respeto merecido, siempre encontrará una amistosa recepción por parte de los habitantes de la población que se esté visitando.
    Hay cierta clase de personas de la Capital, que cuando llegan a un pueblito, piensan que allí habitan aborígenes que nunca han conocido ni escuchado un radio, y por eso parquean su vehículo en la mitad de la calle principal, dejando las puertas abiertas y colocando su estruendosa música a todo volumen. Se pavonean por la plaza principal, gritando, porque no hablando. Sintiéndose Conquistadores de una tierra sin explorar. Qué lástima por ellos, porque de inmediato se ganan desprecio de todos los habitantes de la población. Eso nunca será hacer turismo. El turismo también exige respeto hacia los residentes de la ciudad o del municipio más humilde que se esté visitando.
    Me gustan mucho los pueblitos pequeños, alejados y escondidos de las grandes ciudades y de su contaminada civilización. Pero por desgracia ya son muy pocos los que conservan intactas sus tradiciones. Cuando se va a un pueblito de Boyacá, por ejemplo, no se puede llegar buscando una pizza, o una hamburguesa, por el contrario, se debe buscar una almojábana, un envuelto de mazorca, una mantecada, una Génova, o un exquisito trozo de cordero al horno. Soy un fanático de las panaderías de pueblo, porque allí se consigue el mejor pan, horneado no en modernísimas plantas, sino en los antiguos hornos de barro y leña. El pan de pueblo mantiene un sabor especial.
    Hay una población que está a 200 kilómetros de Bogotá. A 2.600 metros sobre el nivel del mar, llegando por una de las mejores carreteras del país. Se llama Nobsa y es la Capital de Su Majestad La Ruana, símbolo del atuendo típico del Alltiplano cundiboyacense.
    Esta prenda heredada de los españoles, es elaborada enteramente a mano, en lana virgen, por los artesanos de Nobsa, desde hace más de trescientos años. Se trata de una manta generalmente cuadrada, con una abertura en el centro.
    Esta prenda es muy útil, pues además de servir como elemento para protegerse del frío, sirve como manta o cobija. En un día de campo, se puede utilizar como base para sentarse sobre la grama, o sobre una roca. Pero de manera especial, es una prenda que tiene un alto valor cultural, pues constituye la identidad de buena parte del pueblo colombiano. Y es oportuno recordar algunos versos del Maestro Luis Carlos González cuando habla de “La Capa del Viejo Hidalgo que se rompe para ser Ruana…
    Sombra fiel de los abuelos
    y tesoro de la patria.
    Sabor de pecado dulce
    y dulce calor de faldas
    grita con sus cuatro puntas
    el abrazo de la ruana.
    …………………………………

    Por eso cuando sus pliegues
    abrazo y ellos me abrazan
    siento que mi ruana altiva
    me esta abrigando es el alma.
    En las festividades de Nobsa, se celebra el “Día Mundial de la Ruana”, y este año quisieron hacer la Ruana más grande del mundo y lo lograron.
    La fotografía de esta ruana que cubre la Iglesia de Nobsa, acompaña a este artículo, lo mismo que aspectos de la calle principal y de su comercio durante las festividades.

  • El Culebrero

    EL CULEBRERO. UN PERSONAJE EN LOS DIAS DE MERCADO.-

    De mi ahora lejana niñez me quedan una serie de recuerdos y de imágenes que siempre me acompañan.
    Visitar los pueblos de Colombia, recorrer sus callecitas empedradas, tomar un tinto (Café negro) en una de las cafeterías, o tiendas de la plaza principal, vivir el bullicio y la orgía de olores y aromas que se experimentan en cada placita durante el día de mercado. Este es uno de los aspectos que más amo de mi Patria querida.
    Pero es que hay que recordar que “El día de Mercado”, es algo especial en cada municipio. Es todo un acontecimiento que tiene sus rituales, y sus personajes. Además de las vendedoras, con sus vestimentas particulares, su lenguaje y su propia aritmética –“Cuatro libras de arveja, a dos mil pesos, son diez mil, más tres docenas de naranja a dos mil quinientos, nos dan siete mil quinientos, como quien dice ocho mil y diez mil que vienen, dejemos en veinte mil”…y así sucesivamente, van haciendo unas cuentas a una velocidad impresionante, y nunca se equivocan en detrimento de ellas. Y todo lo arreglan con la “Ñapa”, o el “Encime”, que por lo general es una fruta: una mandarina, una manzana, una ciruela o un par de curubas.
    Pues bien, en las placitas de mercado, había un personaje que siempre me cautivó por su elocuencia, por la forma como se apropiaba de un público que absorto lo seguía y le escuchaba toda su perorata. Era el “Culebrero”. Siempre acompañado de un “Ayudante”, y de dos cajas de cartón y una vara. Una de las cajas contenía cantidad de pomadas, ungüentos y brebajes para la venta. La otra, que se colocaba en el centro del círculo que formaba la audiencia, se creía que estaba “Margarita”, una temible serpiente, o culebra. De ahí que el Culebrero interrumpiera sus discursos, con una orden perentoria: - “Quieta Margarita!”, golpeando la caja, para impedir que la culebra o serpiente se saliera y atacara a alguien de los presentes.
    Lo curioso es que el discurso siempre era el mismo, la entonación, igual. La “pinta”, o vestimenta del Culebrero era sobresaliente: Y por lo general se utilizaba el acento paisa, mezclado con algo de indígena del Amazonas. Para impactar a los incautos habitantes del pueblito, se presentaba como un Chamán, o Hechicero Indígena, proveniente de lo más profundo de la selva amazónica, usando una vestimenta similar a la de los chamanes.
    Pero dejemos que sea el Culebrero quien empiece su disertación:
    -“Señores y señoras, viejas y viejitos, señoritas viudas y casadas solteras y arrejuntadas. He llegado venido o arribado a esta ciudad pueblo caserío o conjunto de chozas para ofrecer entregar o regalar este nuevo producto que se llama aguja. Se toma nailon hilo piola pita o cabuya, se enhebra se ensarta pasa o mete por el ojo orificio o roto de la aguja. Lo digo de diferentes maneras para que me entienda el intelectual el hombre de mediana cultura el ignorante o el curioso como usted que por ganas de conseguir plata o mirar cosas prohibidas, como pepa de guama vino a caer aquí.”
    Y aquí venía un – Quieta Margarita!, porque la tapa de la caja de cartón, en donde supuestamente estaba la feroz serpiente, se había levantado.
    Más adelante, en verso comenzaba a recitar un nuevo discurso, con el que lograba obtener una mayor atención, despertar una que otra sonrisa de alguna muchachita en edad de merecer, oriunda de alguna vereda vecina, y la total expectativa de los niños, así como la de todos los desempleados del pueblo.
    Estos versos se los escuché a Mario Tierra, pero sin duda que él los aprendiera de otros Yerbateros o Culebreros, porque todos repetían lo mismo.

    Si señores, cómo no,
    aquí llego el Culebrero
    pongan pues mucho cuidao,
    para curar soy el primero...
    .
    Yo soy el inventor de andar parao,
    quien hizo de p' arriba la pendiente,
    quien puso el occidente frente a oriente,
    y norte y sur las puso a lao y lao.
    yo descubrí el dormirse uno acostao,
    y que los ojos tan bajo la frente
    y comprobé que el agua de la fuente
    no calienta en fogones apagaos...
    .
    Yo inventé los caminos en el suelo,
    yo le puse el palito al caramelo
    y fui el primero en dormir sin tar despierto.
    yo fui el primero en saber que el agua es fría,
    que la noche no puede ser el día,
    y que no hay pupilas en ojo tuerto.
    .
    Yo soy el que ensarta señores
    por hueco, ojal o endija,
    roto orificio o aguja,
    meto, entro o introduzco
    miro veo y me rebusco,
    curo, alivio, receto y sano,
    .soy brujo curandero cirujano.
    Magia blanca, magia negra,
    hipnotizo novia y suegra
    y leo el futuro en la mano.
    Porque yo soy el brujo de San Carlos,
    primo hermano de satanás,
    de curarlo soy capaz
    si tiene algún maleficio,
    curar lepras es mi oficio
    y males del corazón.
    Si sufre alguna traición
    venga donde este montañero,
    que no soy un chicanero
    y lo curo de un bolion..!

    Si se le infla la barriga
    y le duele hasta la cola,
    con una yerbita sola
    que yo le llamo llantén,
    cojamela usted muy bien
    hay mismo me la machaca,
    se la manda a la petaca
    y en diez días de diarrea
    le salen hasta icoteas
    y quedas bueno otra vez...

    Si tiene muchos buchones
    y quiere parar el tren,
    señora escúcheme bien
    siga haciendo el chocolate
    una fruta de aguacate
    que yo le voy a rezar,
    usted me la va a tostar
    encima de una cayena.
    se la jarta de mañana
    y siga su triqui-traque...
    .
    Si su niño es barrigón
    olvídese de purgantes,
    cuélguele ajitos bastantes
    en la nuca del mocoso,
    embútale al lagañoso
    paico por boca y nariz
    y un costalao e lombriz
    bota por arte de magia
    y si tiene solitaria
    también la bota el mugroso...
    .
    Hay hombres que se atortolan
    por el negocio caído,
    su mujer ya se le ha ido
    en busca de más garantías,
    no deje la cosa fría
    como morcilla vieja
    en ayunas miel de abejas
    con leche vas a tomar,
    y hasta se vuelve a parar
    un muerto de 30 días...
    .
    Pa usted borrar esas manchas
    que le jodieron su cara,
    hay una receta rara
    que yo solo la he vendido.
    Coja un caracol molido,
    apachurreme 4 cuatro limones enteros
    y se me unta esta pomada
    y si no le sirve p' nada
    tiene que cambiase el cuero...
    .
    Cójame la golondrina
    arránquele el corazón,
    déselo en agua e limón
    y al retrato del infiel
    me le clava un alfiler
    en la mitad de la frente,
    y vera que de repente
    vendrá a llorarte perdón.
    .
    Fumeme bien el tabaco,
    yo le vendo la oración
    aquella mujer ingrata
    que con ausencia te mata
    a garrotazos de olvido,
    y este amor arrepentido,
    vendrá lleno de ternura
    a llorarte con locura,
    arrodillao en tus patas,
    .
    Cojame usted el palito
    del famoso canaguate,
    con el si vas a curate
    si sufrís de los riñones.
    Y pa' esas picazones
    de amibiasis que tomas?
    piña blanca me arreglas,
    con bastante ajo machucado
    y en un mes ya estas cura
    de la puntica de atrás...
    .
    Si su esposo mi señora
    es muy perro este vergajo,
    cojase un pelo de abajo
    de los jarretes del pie,
    arránquele cayo usted
    y 3 pelos del sobaco,
    embutalo al vergajo
    en un posillo de cacao
    y ahí tiene usted
    al desgraciao
    p' donde usted lo volté...
    .
    Una pomada pa pedro...
    otra pa Toño...y otra p` usted
    damas y caballeros...

    Y aquí el Culebrero y su ayudante se disponían a la venta de la totalidad de la mercancía que habían llevado al pueblo, cuyo origen eran unas pomadas genéricas, sin marca, ni etiqueta, compradas en la Farmacia de un pueblo vecino.
    La forma de ponerle el precio a la pomada, es otra muestra del ingenio:
    -No le pido veinte mil, ni siquiera quince mil, tan solo deme diez mil, que si no los tiene, con cinco mil me contento, y si le queda muy difícil, llévese dos por ocho mil.
    La verdad, nunca llegué a conocer a ninguna Margarita…
    Ahora cuando regreso a los pueblitos, observo con nostalgia que los Culebreros van desapareciendo…pareciera que ahora los círculos de personas se hacen para rodear a un nuevo personaje,que no tiene tanta gracia, pero sí una mayor ambición, le dicen: El Político.

    curandero

  • La Clase Vergonzante

    LA FAMILIA VERGONZANTE
    No sé si este caso solo se presente en Colombia, pero es que en nuestro país consagrado al Sagrado Corazón, suceden tantas cosas! Debido a las crisis, a la recesión económica, uno ve unos casos que quisiera poder relatar, como es lo sucedido con la familia Calderón. (nombre ficticio).
    Los Calderón, son muy apreciados (o lo eran?), de ascendencia distinguida, el “Doctor”, porque debemos recordar que en Colombia, quien vista de traje y corbata ya posee el título de “Doctor”. El Doctor Calderón, ocupaba una importante posición en una empresa multinacional. Era Director de Relaciones Públicas, cargo para el cual estaba perfectamente capacitado, ya que sentía cierta fascinación por el mundo de los clubes, por los cocteles, recepciones, los buenos licores y la mejor comida. Con los gastos de representación podía darse el gustillo de ser asiduo visitante de los mejores restaurantes, en donde siempre dejaba excelentes propinas (claro, con cargo a los gastos de representación).
    Sus hijos asistían (ya que no era que estudiaran mucho), a los mejores colegios, bilingües, obviamente, sus vacaciones con alguna frecuencia eran en el exterior, Miami, Aruba, Jamaica, Santo Domingo, etc. Vivían en un conjunto de edificios de los estratos altos, su mujer era cliente asidua de los mejores salones de belleza, y de las boutiques más exclusivas. El Doctor Calderón, poseía dos vehículos: el Mercedes que le daba la empresa, con conductor incluido, y el otro, el familiar, que era un último modelo., que cambiaba cada año, pues la empresa le otorgaba préstamos sin intereses para este efecto.
    El Doctor Calderón, era lo que se dice un perfecto “cachaco”, muy bien vestido, elegante, amabilísimo, conversador, bebedor, de alta sociedad. Poco lector, (“Es que no queda tiempo, mijo”).
    Todo era una vida perfecta…Hasta que la empresa multinacional, decide cerrar sus oficinas en Colombia debido a los malos vientos que anunciaban recesión económica en el país.
    En esta forma le anuncian al Dr. Calderón que su contrato de trabajo ha finalizado, le pagan jugosa liquidación. Pero a partir de ese momento, la vida de la Familia Calderón, comienza a cambiar bruscamente.
    El primer cambio notorio: ya no hay Mercedes, ni conductor. Desaparecen los gastos de representación. Ya no tiene tarjetas empresariales, y cualquier almuerzo o cena deben ser sufragadas de su propio bolsillo.
    La jugosa liquidación se va diluyendo en forma rápida, mientras los gastos parecieran ir aumentando. El Doctor Calderón busca afanosamente la forma de ubicarse en otra empresa similar, en un cargo similar, y con unos ingresos similares…pero él ya ha pasado de los cuaBogota renta y pico años de edad, lo cual significa una “muerte laboral”. No hay forma de obtener una empleo, por su edad, porque su perfil profesional no es acorde con las necesidades de las empresas, y porque los salarios que se ofrecen no le alcanzarían ni para pagar la cuota de administración del conjunto en donde vive.
    Cuando el dinero es escaso, la velocidad con la que llegan las facturas de los servicios públicos aumenta. Es igual, con los otros compromisos financieros, pago de pensiones escolares, cuotas de administración, impuestos, facturas de las tarjetas de crédito, etc.
    Ya los mercados de varios carritos y con toda clase de productos importados, van disminuyendo.
    Se empiezan a presentar los incumplimientos frente a tanta factura. Son bloqueadas las tarjetas de crédito. Los atrasos en el pago de las pensiones de los hijos, le obligan a pensar en cambio de instituciones educativas. Ya no puede cubrir la cuota del apartamento, por lo cual deben mudarse a un estrato más bajo, a vivir por un tiempo en donde los suegros. Y todo esto sin que sus amigos se enteren. La disculpa: “Me salió una chanfa en otro país.”
    Y es así como la imagen de los Calderón va desapareciendo del recuerdo de su círculo de amigos. Ya no frecuentan los clubes, ya no asisten a cócteles, ya no gastan en las boutiques exclusivas, ya no se puede vestir con trajes de marca.
    El Doctor Calderón ya no utiliza su auto (que dejó de ser último modelo) para recorrer la ciudad, ahora lo hace en buses de transporte público, o caminando (“porque el caminar es muy bueno para la salud, mijo”). Sigue viviendo con los suegros, quienes le ayudan a pagar la pensión de los hijos, y con el mercado…mientras consigue algún trabajo.
    La familia Calderón, ahora forma parte de “Las Familias Vergonzantes”, una nueva clase social, muy numerosa en Colombia.

  • Juan Marín y su Profesor de Anatomia

    EL HOMBRE DEL FUNERAL

    En la historia han existido profesores de odios profundos y perpetuos, que se la han cargado a algún alumno de manera particular, sin importar para nada el trauma, el sueño frustrado, el sacrificio de aquel alumno.
    El caso que nos ocupa ocurrió por los años treinta del siglo pasado, cuando en la Universidad Nacional de Colombia, en la facultad de Medicina, dictaba la cátedra de Anatomía. Nada menos que Anatomía, el Profesor Bermúdez. Dentro del grupo de estudiantes se encontraba un muchacho venido de la provincia, de las montañas antioqueñas, Juan Marín. Por culpa de un altercado, el Profesor Bermudez sentenció al muchacho Marín y juró que mientras fuera profesor de anatomía, Marin no tendría ninguna posibilidad de aprobar su materia. Y ese juramento lo cumplió a cabalidad. Durante cinco años consecutivos reprobó en anatomía al estudiante Marín.
    Finalmente, la Naturaleza puso punto final a la vida de nuestro rencoroso profesor, a causa de un cáncer hepático.
    Quién lo creyera, cuando el muchacho Marín se enteró del fallecimiento del implacable profesor de anatomía, se preparó para asistir a los funerales, que se cumplieron en el cementerio Central, con varios ilustres oradores quienes en sus intervencionesCasa MarinCasa Marin reconocían la labor cumplida por el Emérito Profesor, Los discursos laudatorios los inició, como era protocolario, el Decano de la Facultad de Medicina. Terminada esta intervención , muy aplaudida, el joven Marín se tomó la tarima y ante la perplejidad de los deudos y asistentes, pronunció las siguientes palabras:
    - El Profesor Bermúdez no se ha muerto!
    - Físicamente ya no existe
    - Es cierto,
    - Pero en el astral sigue viviendo.
    - Nos contempla asombrado
    - No sabe qué ha pasado
    - Y mira a sus amigos
    - Sin lograr que le entiendan
    - Y quiere conversar
    - Y saber qué sucede
    - Pero somos muy densos
    - No podemos vibrar en su armonía
    - Impotentes estamos
    - De escucharle y sentirle
    - Impotente esta él
    - Por sutileza
    - En su nueva experiencia
    - Inexperto aún está
    - No sabe que se ha muerto
    - Muy pronto lo sabrá!
    Así se despidió el joven Marín de su profesor de Anatomía. Nadie le aplaudió. Pero la historia hizo justicia, y el joven Marín se convertiría en todo un científico, fundador de la Sociedad Colombiana de Anestesiología. Hoy en día existe un concurso de anestesiología llamado JUAN MARIN. Fue profesor y conferencista invitado reconocido en importantes universidades de Latinoamérica.
    El Doctor Juan Marín y su familia fueron residentes de nuestro barrio Pasadena. Hoy en compañía del Doctor Fernando Rojas, tomamos las fotografías de la que fuera su casa, la cual muy pronto será demolida para dar paso a un nuevo edificio.

    Dr. Juan Marín

  • La Casita de los Gigantes

    LA CASITA DE LOS GIGANTES
    En esta casita, se reúnen todos los lunes un grupo de diez pequeños gigantes, con el fin de distribuirse diversas tareas invisibles, que la comunidad nunca nota, ni reconoce. Pero es que la labor desinteresada no busca un aplauso, sino que se convierte en una vocación.
    A pesar del marcado individualismo, de la total indiferencia que existe en la población bogotana, se encuentran unas pocas personas que reconocen que el bien común es superior al interés individual, personas que pretenden inyectar un poquito de sentido de pertenencia por el barrio.
    Son muy pocas, no llegan a diez, pero conforman un grupo humano destacado que ya ha desarrollado importantes avances en la vida normal de Pasadena.
    Personas que sacrifican parte muy importante de su tiempo disponible para realizar labores en procura de mejorar la calidad de vida de los vecinos y residentes en Pasadena.
    Celosos guardianes del espacio público, de la seguridad, de la cultura ciudadana, del mejoramiento de las zonas verdes de los parques.
    Todos los lunes a las seis y treinta de la tarde se siguen reuniendo, analizando las necesidades del barrio, invitando a las diversas autoridades del Distrito Capital para que en directo se formen una idea de lo que en Pasadena ocurre. Durante el resto de la semana se dirigen hacia las diferentes dependencias oficiales, tocando puertas, haciendo largas antesalas, presentando memoriales, peticiones, escribiendo notas a los medios de comunicación pidiendo su colaboración y divulgación.
    En esta casita se forman los gigantes silenciosos servidores de la comunidad.
    Ricardo, Conrado, Amparo, Ofelia, Luz Marina, Tito, Alvaro, Fernando, Alcira, Emilio

    Sede JAC

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